Para darle un jarabe al bebé, no utilices cuchara sino un dosificador de plástico o incluso una jeringuilla de plástico (puedes conseguirla en la farmacia), que colocarás en la comisura de los labios. Después, bastará con apretar para que el líquido entre en la boca (con la cabeza del bebé bien alzada, por supuesto).