Cuando das el pecho, no mandes a los hermanos mayores a su cuarto: explícales que pueden quedarse a tu lado, siempre y cuando estén tranquilos (y ocupados: dibujar, jugar con plastilina o, por qué no, si son bastante grandes, filmar con la cámara de vídeo...). Eso hará que no se sientan excluidos.