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Si la esterilización no es indispensable, una limpieza escrupulosa de los biberones es obligatoria: utilizar una escobilla (que deberás cambiar frecuentemente), con un poco de detergente y agua bien caliente. El lavavajillas es una solución, siempre y cuando no dejes los biberones sucios durante varias horas. Una vez que el biberón está limpio, escurrir bien sobre un papel absorbente o en el seca-biberones. Como complemento de este lavado cuidadoso, puedes sumergir una vez por semana biberones y accesorios en una cacerola llena de agua hirviendo y dejar en ebullición durante unos 20 minutos.
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Truco propuesto por : Abuela
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