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Masajear al bebé tiene un efecto relajante y cobra una importancia fundamental en las relaciones táctiles. No lo hagas nunca después de las comidas. Prevé un poco de aceite de almendras suaves. Empieza por las extremidades cuando el niño está boca arriba. Masajea con gestos suaves y circulares. Voltea al bebé para masajearle la columna.
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Truco propuesto por : Abuela
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