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El embarazo, luego el parto y todo lo que sigue, implican un gran esfuerzo físico: para recuperarte lo más rápido posible, es indispensable por supuesto descansar en cuanto tienes oportunidad, y sobre todo comer bien y equilibrado (como durante el embarazo): desayunos proteínicos (huevos, jamón...), refrigerios (fruta, queso, lácteos...). Es inútil que te lances en comidas complicadas: ¡lo mejor es hacer lo más simple!
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Truco propuesto por : Abuela
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