Para aligerar una pintura demasiado espesa, antes de diluirla, prueba a sumergir el bote con la tapa puesta en un recipiente con agua caliente. Déjalo así unos minutos "a baño María", luego revuelve lentamente tu pintura hasta obtener la consistencia deseada. Retira el bote del recipiente: la pintura estará lista para usar sin tener que recurrir a diluyentes!