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Para clavar un clavo sin golpearse los dedos: pinchar previamente el clavo en un trozo de cartón. Clavar el clavo en la pared con el martillo sujetando uno de los ángulos del cartón. Una vez clavado el clavo, podrás retirar el cartón fácilmente. La técnica del peine para clavar el clavo también resulta muy eficaz para proteger los dedos y también la pared de los golpes de martillo: colocar el clavo entre los dientes del peine y clavarlo. El plástico del peine servirá para mantener el clavo en su sitio, ¡al tiempo que protege la pared y tus deditos de los martillazos!
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Truco propuesto por : Abuela
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