Para quitar un tornillo bloqueado, calentar al rojo vivo la punta de un viejo destornillador y aplicarlo sobre la cabeza del tornillo atascado. El calor que se comunica al tornillo hace que éste se dilate y se desatasque, siendo más fácil de retirar. ¡Ten cuidado de no utilizar un destornillador con mango de plástico!