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Retira el viejo revestimiento para que tu pared quede bien lisa. Aplica una masilla de relleno y un endurecedor de superficie. Después, da una capa de imprimación de adherencia. Aplica una primera capa en los ángulos y molduras con un pincel redondo. Da una primera capa de laca con rodillo, mediante pasadas cruzadas y extendiendo la pintura. Deja secar y lija la pared con papel de lija. Quita el polvo con un cepillo o una aspiradora. Por último, aplica una segunda capa cuando la superficie esté totalmente seca y lisa.
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Truco propuesto por : Abuela
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