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La grasa pega las partículas, éstas se atascan y acaban bloqueando la cerradura. Para evitar esto, hay que lubricar la cerradura con polvo de grafito que se obtiene frotando mina de lápiz (blando, 2B o 3B) sobre una lima de uñas bien fina. Colocar ese polvo en el pliegue de un papel frente al agujero de la llave y soplar para introducirlo en la cerradura.
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Truco propuesto por : Abuela
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