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Nada más fácil que preparar el yeso, sin dosificación específica y fastidiosa, por lo general desalentadora. Vierte el yeso en un cubo con agua: ve añadiendo el yeso por puñados mientras éste desaparezca en el agua. Una vez que el agua ya absorba el yeso, deja de verter y espera hasta que éste se haga, luego mezcla. Así obtendrás un yeso perfecto, listo para usar y sin recurrir a ninguna dosificación.
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Truco propuesto por : Abuela
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