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Quita la baldosa dañada con un martillo o un buril, golpeando primero en el centro y después hacia los bordes. Suprime el exceso de cola y de juntas. Limpia la superficie y encola con una espátula. Después coloca la baldosa nueva. Deja secar el tiempo necesario. Efectúa las juntas con mortero y deja secar. Quita el excedente de mortero con una esponja húmeda. ¡Listo!
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Truco propuesto por : Abuela
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