Para que las juntas de tus azulejos queden como el primer día, primero rasca las juntas con un rascador, teniendo cuidado de no dañar los azulejos. Aplica el nuevo cemento-junta. Después, limpia con una esponja húmeda sin apretar demasiado (de lo contrario, podrías volver a ahuecar las juntas). Por último, deja secar y limpia el suelo.