Para trazar líneas rectas en las paredes utiliza la plomada trazadora: se trata de un cordel impregnado en polvo añil. Tensa este cordel por sus extremos en los puntos previamente definidos. A continuación, estíralo de modo que golpee contra la pared sobre la que quieres trazar tu recta. Con el golpe, el polvo se despega del hilo y obtienes un trazo perfecto.