Al final de la cocción de la mermelada, abre los huesos de albaricoque con un cascanueces para sacar la almendra. Añade 3 huesos por tarro de mermelada de albaricoque. Éstos proporcionan un ligero amargor que realza el fuerte aroma de los albaricoques. Cuidado, no excedas los 5 ó 6 huesos, de lo contrario se vuelve tóxico.