Todos los veranos, con el excedente de tomates, prepara tomates confitados y guárdalos en frascos en el congelador. Así podrás usarlos durante el invierno, para acompañar ensaladas o pasta. Descongela el frasco en el microondas o colócalo en una cacerola con agua hirviendo. De esta forma podrás disfrutar de tomates confitados durante todo el año!