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En invierno, la piel, agredida por el frío, es propensa a rojeces e irritaciones. Para estos casos, fabrícate una loción a base de flores de tilo. Lleva a ebullición 250 ml de agua, retira del fuego y sumerge un buen puñado de flores de tilo que dejarás en infusión durante quince minutos. Filtra y deja enfriar. Una vez fría, tu loción estará lista para usar. Se conserva en lugar fresco, no más de cinco días.
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Truco propuesto por : Abuela
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