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En un barreno, cubo o recipiente similar, verter agua bien caliente con 2 ó 3 puñados de sal gorda. Sumergir los pies dentro y dejarlos durante 10 a 20 minutos. A continuación, quitar las asperezas con un accesorio previsto a tal efecto (comprado en la farmacia o el supermercado) y hacer una buena exfoliación. Por último, secarse bien los pies y aplicar crema hidratante. ¡Tus pies estarán suaves y relajados!
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Truco propuesto por : Abuela
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