Coger los posos de café de la cafetera y ponerlos en una media corta bien fina. Durante la ducha, mojar esta bolsita y pasarla por todo el cuerpo. Los posos de café serán un excelente exfoliante y servirán además como tónico. De acuerdo con estudios recientes, contribuirían también a quemar grasas. Repetir la operación dos veces por semana.