Para conservar las flores frescas por más tiempo, hay que cortarles el tallo uno o dos centímetros antes de ponerlas en el florero. Si se trata de rosas, se las puede sumergir por completo en un baño de agua fría durante una hora. En cualquier caso, poner en el fondo del florero una tableta de aspirina y repetir la operación al cambiar el agua cada tres días.