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Según uno de los principios del Feng Shui, la habitación del bebé debe ser un lugar tranquilizador y un espacio relajante para favorecer su sueño. Para la decoración y el mobiliario, prefiere los materiales naturales: la madera en el suelo y los muebles favorecerá su crecimiento y vitalidad. La lana, materia suave por excelencia, podrá integrarse con una bonita alfombra. Acuérdate de colocar la cabecera de la cuna contra una pared para dar un sentimiento de seguridad al niño mientras duerme. Los colores de la habitación tienen una influencia importante. El amarillo, por ejemplo, contribuirá a su bienestar y favorecerá el desarrollo de sus facultades.
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Truco propuesto por : Abuela
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