Para hacer un encalado natural, coge arena a la salida de una madriguera de conejos, ya que es arcillosa. Tamiza y mezcla tres cuartos de arena con un cuarto de cal blanca. Añade agua hasta que la mezcla forme una pasta y aplícala sobre una pared por medio de un cepillo de empapelar o una paleta de albañil, según el efecto deseado.