Al planchar un mantel y guardarlo, siempre quedan pliegues, por supuesto, que se ven al ponerlo sobre la mesa. Para evitarlo, existe una astucia muy sencilla: la misma consiste en pasar un paño humedecido sobre la mesa antes de poner el mantel. Una vez puesto, alisar con las manos y unos minutos después, ¡el mantel estará impecable!