La canasta del perro suele coger enseguida un olor desagradable, aunque no necesariamente esté sucia. Si es así, bastará con rallar un poco de cáscara de limón y meterla bajo el cojín: eso disipará los malos olores. Ojo porque no a todos los perros les gusta este olor. Si es el caso del tuyo, no te quedará más remedio que lavar la canasta.