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Si queremos que nuestra casa huela bien, lo primero que hay que hacer es ventilarla frecuentemente. Abrir las ventanas, incluso en invierno. Cuando llueve, las canalizaciones pueden desprender un olor desagradable. En ese caso, verter lejía en los fregaderos y lavabos. Asimismo, verter posos de café en el fregadero de vez en cuando no sólo permite que no se tape sino que limita los olores. Para los olores de humedad, puedes verter algunas gotas de aceites esenciales (de lavanda, por ejemplo) sobre bolas de algodón y colocarlas en tus armarios. La receta de nuestras abuelas que consiste en pinchar una naranja con clavos de olor y ponerla en el armario también funciona muy bien contra los malos olores. Quemar frecuentemente papel de Armenia o un poco de incienso si hay fumadores en la casa. Colocar algunas bolsas de flores secas (potpourris) en la casa. Para un efecto "aroma de pastel caliente", verter unas gotas de esencia de vainilla sobre dos bolas de algodón y meterlas en el horno en un recipiente de aluminio, termostato 250. Dejar la puerta del horno abierta para que el perfume de la vainilla pueda difundirse por toda la casa.
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Truco propuesto por : Abuela
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