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Las cenizas de la chimenea pueden servir si provienen de madera sin tratar ni pintar: solo hay que acordarse de recolectarlas en invierno para utilizarlas durante el resto del año (y conservarlas al abrigo de la humedad). En primavera o en otoño, constituyen un aporte significativo en minerales para tus plantas (calcio, magnesio, fósforo, etc.). De la primavera al otoño, mantienen alejadas a las babosas.
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Truco propuesto por : Abuela
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