En un cubo con un poco de agua, pon a macerar tabaco (unas colillas de cigarrillo pueden servir). Remoja en la solución obtenida un cordel lo bastante largo como para que pueda dar varias vueltas alrededor de tu árbol frutal. Enrolla el cordel impregnado en el tronco, a unos 10 ó 15 cm del suelo. ¡Eso ahuyentará eficazmente toda la colonia de hormigas!