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Antes del inicio de la temporada de siembra, guardar un tomate, extraerle las pepitas simplemente cortándolo por la mitad y retirándoselas. Mezclar con la pulpa, dejar secar. Muy pronto sólo quedarán las pepitas. Una vez secas, ya tienes tus semillas. Repite la operación al final de la temporada para almacenarlas en espera de la próxima temporada. ¡Así tendrás tomates de cosecha propia!
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Truco propuesto por : Abuela
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