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Para limitar los tratamientos de la huerta, basta con aplicar las prácticas adecuadas: antes que nada, cuidar la tierra aportándole frecuentemente compost y humus bien descompuesto; cultivar las abonos verdes en las parcelas libres; dejar las gusanos; proteger la tierra con mulching o acolchado; aportar polvo de huesos o de espinas de pescado. Luego, regar convenientemente: al pie de las legumbres, con regadera o manguera porosa. Riega por la mañana o por la noche. Además, procura sembrar y plantar en el momento propicio, dejando la distancia adecuada entre las plantas. Por último, respeta la regla de rotación de los cultivos: hay que evitar cultivar legumbres de la misma familia varios años seguidos y en el mismo lugar de la huerta. No lo olvides.
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Truco propuesto por : Abuela
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