Los membrillos prefieren los suelos sílico-arcillosos, pero se adaptan a los terrenos calcáreos si éstos son frescos. Les gusta estar al sol debido a la madurez tardía de sus frutos. Para obtener grandes membrillos bien perfumados, riégalos con frecuencia durante todo el verano. Coséchalos cuando estén recubiertos de una pelusa dura.