En un litro de agua, añade veinte gramos de glicerina y diez gramos de alcohol de quemar. Con la ayuda de un pulverizador, vaporiza esa mezcla sobre las ramas de tus arbustos, ni bien el frío se hace sentir. ¡Así los nuevos brotes se protegerán de la helada, siendo más resistentes a la crudeza del invierno!