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Las siembras de espinacas se efectúan en primavera o en otoño en una tierra rica, sobre una parte sombreada. A las espinacas no les gusta el calor, aprecian el frío (hasta -5 grados). Un acolchamiento permitirá conservar la humedad ideal para la planta y evitará las malas hierbas. Fertiliza el suelo con un abono completo. Cava surcos de 2,5 cm de profundidad, espaciados cada 30 cm. Cubre con mantillo fino y riega con suavidad. Cuando aparezcan las plantas, se hará necesario un aclareo. Asegúrate de conservar una planta cada 8 cm. Cuando las plantas han engrosado, suprime una de cada dos. Riega con frecuencia. En cuanto las hojas estén bien formadas, ¡consúmelas pronto! Si esperas mucho, las hojas viejas son tóxicas (comportan nitritos).
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Truco propuesto por : Abuela
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