Al final del invierno, los dientes de ajo germinan y ya no sirven para cocinar. Coloca los dientes de ajo en la tierra en una jardinera. Al cabo de unas semanas, crecerán unos tallos llamados "ajos tiernos" o "ajetes", que son un delicioso condimento. Puedes congelar una parte para aromatizar ensaladas o salsas en invierno.