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Para limpiar perfectamente el cenicero y evitar que quede ese olor a tabaco frío, nauseabundo y persistente, primero lávalo normalmente, luego frota el interior del cenicero con medio limón, y a continuación espolvoréalo con sal fina. Aclara de nuevo. Así limpio y desinfectado, tu cenicero estará listo para recoger (¡desgraciadamente!) nuevas cenizas.
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Truco propuesto por : Abuela
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