Para limpiar los trastos de cobre, mezcla una clara de huevo con harina y añade vinagre blanco (la textura de la preparación debe ser la de una pasta). Cubre el utensilio con esta preparación, tanto por dentro como por fuera, frota sin rayar y enjuaga: tu utensilio de cobre estará listo para usar sin haber recurrido a los decapantes tóxicos.