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Para devolverle a tu fregadero su blancura inicial, o para conservarlo blanco y limpiarlo a la vez, ¡aplícale una buena dosis de limón! Deja reposar un cuarto de hora y luego limpia tu fregadero con una esponja embebida en bicarbonat y agua. Aclara: tu fregadero estará perfectamente limpio, ¡y bien blanco! Nota: también puedes usar lejía y adoptar el mismo procedimiento.
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Truco propuesto por : Abuela
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