Para aquellas que bordan o hacen patchwork: cuando te pinchas con una aguja y queda una mancha de sangre en tu labor, nada de pánico. Coge hilo blanco de costura, enróllalo y mójalo con saliva. Frota delicadamente sobre la mancha que desaparecerá como por arte de magia. Pero ojo, sólo tu sangre con tu saliva.