Para que tu hijo se acostumbre a comer sanamente, debes aplicar la máxima conocida: cinco frutas y legumbres por día. También debes cocinar comidas frescas y variadas. Evita las pizzas, las bebidas azucaradas, el exceso de dulces o galletas. Educar el gusto del niño desde su más tierna edad es capital para su higiene alimentaria.