Si tu hijo adolescente acaba de romper una relación amorosa, no hay que minimizar la cosa pero tampoco dramatizar, esperar a que él te hable y no hacerle preguntas indiscretas. Ten cuidado, eso sí, que no vaya a caer en una depresión. Hay que prestarle atención, tratar de llevarle al restaurante o al cine, favorecer los encuentros con sus amigos.