Para ayudar a un niño a que no le tenga miedo a la oscuridad, hay que explicarle que ese miedo es normal, que nosotros mismos lo hemos tenido y que sus amiguitos también pasan por ello. No hay que trivializar ni exagerar demasiado. Dejarle una lámpara encendida en su cuarto, darle besitos y contarle cuentos amables.