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Al niño es fácil sorprenderle y maravillarle. De paseo, en una sala de espera, lleva siempre contigo juguetes ligeros y prácticos: pompas de jabón, globos, marionetas de dedos... eso no ocupa lugar, ¿verdad? Si asoma el aburrimiento, desenfunda uno de tus juguetillos: ¡efecto inmediato! El niño se entretiene, sus ojos brillan, las pompas se vuelan y los globos se inflan... ¡Listo! Le has hecho feliz con una nadería.
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Truco propuesto por : Abuela
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