Para que el niño no le tenga miedo a la vacuna, tú tienes que estar relajado. El día de la cita con el médico, lleva al niño como si se tratara de una visita común y corriente. Por lo general, el médico sabe tranquilizar al niño. Si él está de acuerdo, pon al niño en tu regazo y juega con él mientras dura la inyección.