Cuando un niño no quiere comer (y no se ha llenado de dulces y caramelos), hay que inculcarle hábitos alimentarios a horas fijas. Hay niños que, pese a todos los métodos conocidos, comen muy poco. Hay que ser paciente. Proponerle hacer picnic, organizar una comida con las muñecas, jugar a la cocinita... tratar por todos los medios de atraer su atención.