|
¿Tu hijo pone cara larga cada dos por tres, en cuanto se le contraría? ¡No respondas al enfado con el enfado! Ni bien empieza a refunfuñar, no le hagas caso y concéntrate en tus ocupaciones, sin omitir hablarle normalmente como si no pasara nada. Poco a poco, el pequeño malhumorado volverá a la normalidad. No le hables de inmediato del incidente ya que eso le dará demasiada importancia y pensará que tiene el poder. Vuelve a evocarlo si llega el caso, en otra circunstancia, burlándote un poco del quejica. Si él también sonríe, ¡habrás ganado!
|
|
Truco propuesto por : Abuela
|