Para aprehender los miedos del niño, hay que saber que éste no hace más que repetir lo que aprende. Así, si tenemos miedo de una araña, el pequeño a su vez les tendrá fobia. El ambiente familiar tiene que ser lo más sereno posible. No podemos proteger a nuestros hijos de todos sus miedos pero podemos evitar los daños que traen aparejados.