Para saber si un niño está deshidratado, debes saber si ha tenido un episodio de diarrea o ha sufrido una insolación. Si pide de beber, es posible que la deshidratación ya haya comenzado. Si tiene la lengua seca, un pliegue sobre la piel de la barriga, los ojos hundidos, la orina más oscura, no dudes en llamar al médico.