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Los animales de compañía (bien adiestrados y no peligrosos) son compañeros de juego y de aprendizaje para el niño. Si notas que a tu hijo le cuesta aprender a andar, pues puede entretenerse tratando de pillar al perro; de esta manera progresará de forma espectacular. Si tu hijo es un poco brusco, instálalo en el sofá al lado de un gato y enséñale a acariciarlo suavemente: qué recompensa oír el ronroneo del pequeño felino... El niño también podrá alimentar al animal, llevarlo de paseo, aprender a ocuparse de él. Entonces, no dudes en tener un animal de compañía: ¡será un gran aliado en tu vida cotidiana!
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Truco propuesto por : Abuela
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