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Un paseo por el bosque o el campo ya es bueno en sí, el niño toma aire, corre… Pero para transformar el paseo en recorrido de descubrimiento, basta con abrirse a todo lo que nos rodea: observar las casas construidas por las hormigas, arrodillarse y admirar su trabajo, transformar un talud en tobogán, recoger espárragos silvestres, coger flores, correr una carrera hasta el próximo pino, trepar a los troncos, transformar trozos de madera en instrumentos de música golpeando sobre rocas, cruzar el camino "a la pata coja", encontrar bonitos guijarros… ¡Volveréis con un montón de tesoros en las manos y con la cabeza llena de recuerdos y de risas!
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Truco propuesto por : Abuela
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