Para tratar una insolación en el niño, hay que constatar la gravedad de la misma. Si la piel sólo está roja y caliente, se deberá rociarla con agua fría y pasar una crema para aliviar las quemaduras. Si, por el contrario, se han formado ampollas o hay signos de golpe de calor y deshidratación, llamar con urgencia al médico.