No te suenes la nariz cuando sobreviene una hemorragia nasal (¡podría empeorar!). Siéntate con la cabeza ligeramente inclinada, sobre un recipiente que recogerá el flujo. Presiona ligeramente las aletas de tu nariz durante unos 10 minutos. Una vez detenido el sangrado, límpiate la cara con un algodón embebido en agua tibia.